JOAQUÍN ESPAÑA CANTOS
  El primer presidente que tuvo la Federación Española de Caza fue el coronel de la Benemérita, don Joaquín España, al que conocimos a través de su historia, siempre estrechamente relacionada con la caza en labores federativas
y en trabajos de divulgación y difusión informativa. Sin embargo, en aquellos primeros años de andadura federativa, la caza se hallaba todavía ajena a la conflictividad de toda índole que su práctia conllevaría más adelante
bajo el vertiginoso aumento de practicantes, acotados de terrenos y comercialización de su ejercicio.
Esto no quiere decir que el cometido federativo del señor España fuese precisamente camino de rosas, que otros obstáculos serios hubo
de encauzar y resolver de índole político y social, teniendo en cuenta que nuestra contienda civil acababa de terminar, y dado el poco tiempo transcurrido las pasiones aún no se había apagado del todo y que el deporte de la caza
se practica con armas, lo que requería un tacto especial y severo y bien medida disciplina diplomática, circunstancias que el señor España tuvo muy en cuenta para cumplir con su cometido con indudable acierto, aunque no se librase de más de un quebradero de cabeza.
Pero con el paso del tiempo este deporte tan montaraz y viejo como la corteza de la tierra, se va paulatinamente transformando en multitudinario, conflictivo y egoísta, lejos ya de aquellas composturas templadas y racionales. La caza
entra de lleno en el boom que la desconecta de todo raciocinio social y humano. Y es precisamente en tales primeros indicios de lo que ha de ser conflictivo y difícil, cuando Jaime de Foxá, conde de Rocamartí, toma posesión de la presidencia
federativa, reemplazando en el sillón a su primer artífice, el señor España.
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