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PERDIGONES Y PESOS DE PLOMO: ECOTOXICOLOGÍA Y EFECTOS PARA LA FAUNA
 
De las aproximadamente 100.000 toneladas anuales de plomo destinadas mundialmente a la producción de perdigones para caza y tiro deportivo, unas 5.000 toneladas se emplean en España. Su abandono en la naturaleza, junto con el plomo procedente de otras actividades como la pesca deportiva o las prácticas militares, comporta un grave problema de contaminación ambiental y de intoxicación en animales, principalmente salvajes. Los efectos de contaminación y de incorporación en las cadenas tróficas de formas más biodisponibles derivadas del plomo procedente de perdigones se han puesto de manifiesto en distintas ocasiones, y se ha sugerido que vegetales, hongos e invertebrados son una vía posible de entrada de ese plomo para los vertebrados superiores. En cuanto a los efectos de intoxicación, ésta se produce por la ingestión inadvertida de perdigones o de pesos de pesca, y por esta causa se han descrito casos sobre todo en aves acuáticas y en rapaces, aunque también en ganado vacuno o incluso en reptiles y mamíferos marinos. En España, la ingestión de perdigones produce anualmente la muerte de unas 50.000 aves acuáticas, muchas de ellas especies protegidas. Por otra parte, también en este país se han producido dos de las tres epizootias mundiales por plumbismo en flamencos, y el primer caso de muerte por ingestión de plomo en un buitre de la zona del Paleártico. El problema en España es preocupante, pero en ningún modo exclusivo. Existen alternativas al plomo en esos deportes, y parece razonable exigir que se adopten de manera urgente y global, pues la experiencia de países como Dinamarca, Noruega, Holanda, los Estados Unidos o la Gran Bretaña, demuestra que el uso de plomo no es esencial para la práctica de actividades como la caza, el tiro o la pesca deportiva.
Plumbismo
La intoxicación de aves por ingestión de perdigones, postas, pesos de pesca o anzuelos de cuchara fabricados con plomo produce el denominado plumbismo. Los primeros casos fueron descritos hace ya más de un siglo, y desde entonces la evidencia de la importancia del fenómeno no ha hecho más que aumentar. Aunque le plumbismo en aves puede producirse por otras causas, como puedan ser la ingestión de pintura plomada o de pequeños objetos de plomo caseros, o por la contaminación de hábitats por plomo procedente de antiguas minas y de fábricas de aditivos para la gasolina o de la misma combustión de gasolina plomada, lo cierto es que estas causas son claramente minoritarias frente al plomo procedente de los perdigones. En aves silvestres, esto se demostró recientemente para el caso del Canadá, pues la mejor correlación entre los niveles de exposición en animales con una fuente de plomo se estableció en relación con la presencia de zonas de caza. También estudios llevados a cabo en un ave de presa, el aguilucho lagunero, han permitido poner de manifiesto esta relación entre caza con perdigones de plomo y grado de exposición al metal.
Soluciones
La solución al problema, evidentemente, pasa por la prohibición del perdigón y del peso de pesca de plomo. Dichas medidas las han adoptado ya diversas naciones de Europa, América y Oceanía, y se aplican a nivel local, regional o estatal, de manera más o menos drástica. Dinamarca y Holanda han sido los dos países que han comprendido mejor que, si el plomo es tóxico y contaminante, lo es a todos los efectos y en todas las circunstancias: entre otras cosas, penalizan incluso la posesión de cartuchos de munición tóxica. La mayor parte de los otros países que han tomado medidas restrictivas, no obstante, lo han hecho sólo para solucionar los efectos más inmediatos y evidenciables de la deposición de plomo, es decir, los causados por la caza de acuáticas en las zonas húmedas, pero no los que a más largo plazo provocarán los abandonados en ecosistemas no acuáticos.
En diversos países se comercializan o están a punto de comercializarse alternativas al plomo como son el acero, el estaño, el tungsteno, el zinc o el bismuto. Con la excepción de la de acero, ninguna de estas alternativas es ecotoxicológicamente perfecta, y en particular zinc y bismuto han presentado diferentes problemas, pero cualquiera de ellas siempre es y será mejor que la basada en el plomo. En cualquier caso, quizás el futuro depare la aparición de un tipo de armamento que no comporte la producción de ningún tipo de residuo indeseable, y esta sería probablemente la solución definitiva.
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