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LOS ANIMALES, Y SOBRE TODO LOS DE ÁFRICA, SI NO TIENE UN VALOR ECONÓMICO DESAPARECEN

Es una verdadera pena lo que está sucediendo; y por una razón muy sencilla. El único dinero del que realmente depende la conservación y el cuidado de especies como el markhor, los argalis, ibex, etc., que habitan en esos países es el proveniente de los cazadores.

Si algo me ha enseñado la experiencia, después de conocer 116 países de todo el mundo -algunos de ellos los he visitado oficialmente y otros muchos guiados por mi afición y espíritu aventurero- y ostentar la presidencia del CIC mundial durante años, es que los animales, y sobre todo los de África y Asia, si no tienen un valor económico, desaparecen.

¿Qué pasa con el dinero de las asociaciones conservacionistas?

Los conservacionistas hablan mucho, pero a la hora de dar y aportar dinero para esos animales, no opinan. El 80% del dinero que esos conservacionistas recaudan en sus campañas, vuelve a ser invertido en publicidad para recaudar más; por el contrario, en la fauna, en la flora, y en el hábitat se gastan poco. ¿Qué sucede entonces? Cuando yo estuve en Pakistán, por mencionar la última vez que he estado en Asia, tuve la oportunidad de charlar con el hombre que hace 15 años lanzó un programa de conservación para los 200 ejemplares de markhors entonces existentes; desde entonces y hasta hoy, la población de estos animales ha aumentado a 3000 individuos. Él no es cazador, y cuando decidió emprender el programa pidió dinero a las fuentes conservacionistas, pero no se lo dieron; a pesar de ser él un hombre influyente en la WWF de Pakistán, un hombre importante en los Estados Unidos, y a su vez "jefe de tribu", por decirlo de alguna forma. Le bastó comprobar que cuando él vendía los permisos, y la mitad de ese dinero se quedaba en las zonas rurales y las personas que allí habitan eran capaces de ver que esos animales no competían con sus cabras domésticas sino que, simplemente con la caza de un markhor derivaban más dinero, y con ello podían hacer pequeños pantanos y muchas mejoras para su vida diaria, ellos mismos se convertían en los mejores guardianes de las especies. Y por eso, su población se ha multiplicado.

Ese dinero es el que va a sufrir. Cuando aquel día le pregunté al jefe de la tribu: ¿Qué pasa cuando viene un furtivo? Él me respondió con un ademán de cortarle la mano -la ley islámica de esos países así responde al robo-.



Nicolás Franco