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ANTECEDENTES DE LA FAUNA CINEGÉTICA
Resulta proverbial el antiguo dicho que afirmaba que, al tiempo de la llegada de los romanos a Hispania, una ardilla podía recorrer la Península Ibérica desde Gibraltar hasta los Pirineos sin necesidad de pisar el suelo. Los extensos bosques de la Península albergaban una rica fauna que comenzó a verse profundamente afectada por la sistemática roturación de campos, por las deforestaciones y por la generalización de la agricultura y la ganadería.
El hábitat se transformó profundamente y las grandes especies se vieron más restringidas y limitadas en sus cada día más escasos espacios naturales. Por el contrario la fauna menor y esteparia experimentó un cierto auge y los agricultores debieron tomar medidas para defender sus cosechas. Por esa causa la caza menor se generalizó entre la población rural durante los siglos XIX y XX.

Actualmente al fauna de caza mayor está viviendo una era de abundancia probablemente desconocida en tiempos anteriores. El abandono de tierras y campos propiciado por las políticas agrarias de la Unión Europea, el progreso y las corrientes conservacionistas están propiciando el incremento de las grandes especies que contrasta con el número relativo de las especies menores que carecen actualmente de los hábitats más idóneos y de suficientes aportes alimenticios.
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